Paulo Coelho
Fragmento tomado de "El Camino Del Tiro Con Arco"
 
... El arquero permite que muchas flechas pasen lejos de su objetivo, porque sabe que no aprenderá la importancia del arco, de la postura, de la cuerda y del blanco hasta después de haber repetido sus gestos miles de veces, sin miedo a errar.
   Hasta que llega el momento en que ya no es necesario pensar lo que se esta haciendo. A partir de entonces, el arquero pasa a ser su arco, su flecha y su blanco.
   Como observar el vuelo de la flecha: la flecha es la intención que se proyecta en el espacio.
   Una vez disparada, el arquero ya no puede hacer nada mas, salvo seguir su recorrido en dirección del blanco. A partir de ese momento, la tensión necesaria para el tiro ya no tiene razón de ser.
   Por tanto, el arquero mantiene los ojos fijos en el vuelo de la flecha, pero su corazón descansa y él sonríe.
   Si se ha ejercitado lo bastante, si ha conseguido desarrollar su instinto, si se mantiene la elegancia y la concentración durante todo el proceso del disparo, en ese momento, sentirá la presencia del Universo y vera que su acción ha sido justa y merecida.
  
La técnica hace que las dos manos estén listas, que la respiración sea precisa, que los ojos puedan clavarse en el blanco. El instinto hace que el momento del disparo sea perfecto.
 
  Quien pase cerca y vea al arquero con los brazos abiertos, con los ojos siguiendo la flecha, pensara que esta parado, pero los aliados saben que la mente de quien hizo el disparo ha cambiado de dimensión, esta ahora en contacto con todo el Universo: sigue trabajando, aprendiendo todo lo que ese disparo ha dado de positivo, corrigiendo sus posibles fallos, aceptando sus cualidades, esperando para ver como reacciona el blanco al ser alcanzado.
   Cuando el arquero estira la cuerda, puede ver el mundo entero dentro de su arco. Cuando sigue el vuelo de la flecha, este mundo se aproxima a él, lo acaricia y hace que la sensación perfecta del deber cumplido. ...